Olla de inducción - 98 L - Ø 50 cm - Royal Catering
Precio más reducido en los 30 días anteriores al descuento: 164,00 €
Olla de inducción - 70 L - Ø 45 cm - Royal Catering
Precio más reducido en los 30 días anteriores al descuento: 125,00 €
Olla de inducción - 25 L - Ø 32 cm - Royal Catering
Precio más reducido en los 30 días anteriores al descuento: 62,00 €
Olla de inducción - 31 L - Ø 40 cm - Royal Catering
Precio más reducido en los 30 días anteriores al descuento: 83,00 €
Prensa para fruta - acero inoxidable - 14 L - incl. 1 paño de prensa -Wiesenfield
Precio más reducido en los 30 días anteriores al descuento: 204,00 €
Olla de inducción - 12 L - Ø 25 cm - Royal Catering
Precio más reducido en los 30 días anteriores al descuento: 47,00 €
Olla de inducción - 59 L - Ø 50 cm - Royal Catering
Precio más reducido en los 30 días anteriores al descuento: 139,00 €
Olla de inducción 106 L
Precio más reducido en los 30 días anteriores al descuento: 177,00 €
Olla de inducción - 23 L - Ø 35 cm - Royal Catering
Precio más reducido en los 30 días anteriores al descuento: 79,00 €
Olla de inducción - 33 L - Ø 35 cm - Royal Catering
Precio más reducido en los 30 días anteriores al descuento: 95,00 €
Molino para fruta - manual - 7 L -Wiesenfield
Precio más reducido en los 30 días anteriores al descuento: 143,00 €
Hacer mermelada de verdad no va solo de mezclar fruta y azúcar - el resultado depende de cómo preparas la materia prima, cómo extraes el jugo o la pulpa y cómo gestionas la cocción. Con el equipamiento para hacer mermelada adecuado trabajas con más precisión, reduces mermas y consigues una textura homogénea, un color apetecible y un sabor limpio, ya sea para consumo propio, venta directa o producción en pequeño obrador.
En esta categoría encuentras herramientas pensadas para acompañarte en todo el proceso. Empiezas seleccionando y preparando la fruta; después puedes triturarla o molerla para liberar aromas y pectina natural; y terminas con una cocción estable que te permita ajustar el punto de gelificación sin sobresaltos. La clave está en elegir equipos robustos, fáciles de limpiar y con capacidades acordes a tu ritmo de trabajo, para que puedas repetir recetas con consistencia lote tras lote.
Si elaboras distintos sabores a lo largo del año, también agradecerás soluciones que te permitan cambiar de fruta con rapidez, sin transferencias de olores ni restos de producto. Materiales como el acero inoxidable, superficies lisas y diseños pensados para el contacto alimentario te ayudan a mantener una higiene fiable y a simplificar el mantenimiento diario, algo esencial cuando quieres producir con regularidad y con un estándar constante.
Una buena mermelada nace de una fruta bien trabajada. Para acelerar la preparación y obtener una base consistente, un molino para fruta es un aliado directo - rompe la estructura de la pieza, iguala tamaños y te permite pasar de fruta entera a pulpa lista para cocinar sin depender de procesos lentos. Si buscas un enfoque sencillo y sin electricidad, el molino manual es ideal para tandas pequeñas, pruebas de receta o fruta especialmente delicada. Para volúmenes mayores o cuando el tiempo importa, el molino eléctrico de alta potencia te ofrece un triturado rápido y continuo, con una alimentación cómoda gracias a su tolva amplia.
Cuando tu receta requiere separar parte del líquido o trabajar con pulpas más finas, una prensa para fruta te ayuda a aprovechar al máximo el producto. Un modelo de acero inoxidable con cuba de 14 litros y paño de prensa incluido te permite aplicar presión de forma controlada para extraer jugo y reducir sólidos, algo muy útil si preparas mermeladas más ligeras, jaleas o si quieres ajustar la proporción entre fruta y líquido con precisión. Además, al prensar de forma uniforme mejoras el rendimiento y obtienes una base más limpia, con menos partículas indeseadas.
Este tipo de equipos también encaja si alternas elaboraciones a lo largo de la temporada. Por ejemplo, puedes usar la molienda para preparar frutas con piel o pepitas (según la variedad) y luego prensar para separar, reservando parte de la pulpa para mermeladas rústicas y parte del jugo para jaleas. Y si tu producción evoluciona hacia bebidas artesanales, te resultará natural ampliar el flujo de trabajo con maquinaria para hacer sidra o con un exprimidor eléctrico / extractor de zumos para procesar cítricos y otras frutas con rapidez, manteniendo siempre el control sobre el rendimiento y la calidad.
La cocción es donde se decide la textura final. Una olla de inducción te aporta una transmisión de calor eficiente y una respuesta rápida a los cambios, lo que te permite mantener un hervor estable sin pasarte de temperatura. Ese control es fundamental para evitar que la fruta se oscurezca, para respetar matices aromáticos y para llegar al punto exacto de gelificación sin que la mezcla se agarre o se caramelice en exceso.
En la categoría encuentras ollas de inducción en diferentes capacidades, pensadas tanto para producción doméstica avanzada como para trabajo intensivo. Un formato en torno a 20–31 litros encaja muy bien si haces tandas medias y quieres probar varios sabores en una jornada. Si cocinas a mayor escala o necesitas menos ciclos de producción, capacidades grandes como 48, 59, 70 litros o incluso por encima de 90 litros te ayudan a preparar lotes amplios con menos interrupciones. Elegir el volumen adecuado es una forma directa de mejorar tu productividad - reduces tiempos de calentamiento por lote, planificas mejor el envasado y mantienes una cadencia más cómoda.
Además de la capacidad, valora el diámetro - una olla más ancha favorece la evaporación y puede ayudarte a concentrar más rápido, mientras que una más alta se adapta a recetas que requieren un hervor controlado y menor exposición superficial. Sea cual sea tu estilo, el objetivo es que puedas remover con espacio, controlar la espuma y trabajar con seguridad durante todo el proceso. Y cuando terminas, el acero inoxidable facilita la limpieza, algo clave cuando alternas frutas con pigmentos intensos o recetas con especias.
Si además de mermeladas te gusta experimentar con procesos de maceración o fermentación para desarrollar sabores, puedes complementar tu zona de trabajo con fermentadores de cerveza, útiles para proyectos artesanales en los que la higiene y el control del proceso también marcan la diferencia. Así, tu equipamiento crece contigo y te permite pasar de una receta ocasional a una producción organizada, repetible y con resultados que destacan por su sabor, su textura y su presentación.